miércoles, 8 de agosto de 2007

Árbol Invertido


Me llamas, te recuerdo. Quisiera correr, correr rápido, acostarme sobre el asfalto y formas estrellas imaginarias con mi cuerpo, para que las recortes y te las guardes en el bolsillo. Queda tan poco tiempo, algo se acaba, se consume, y no sé que es. El disco gira, una voz agonizante me deja lánguida, y de pronto se corta, siento que quería decirme algo. La cama baleada se desangra, de familias y abuelos muertos, de pianos de dientes, de techos agujereados. Y es que un día fuimos niños, un día bien lejano en el pasado, y lo olvidamos. Y las razones pesan entre animales sangrientos, que preguntan por precios y marcas baratas, que huelen siempre a humo de cigarro y se llaman de vez en cuando. No necesito que me repitan las cosas, pero ella cree que soy tonta. A tí no te pido que me busques la alegría que perdí hace unos años entre llantos desde la alfombra de la habitación, entre gritos de bestias en celo, desde las manos del energúmeno sexualmente frustrado. Sólo te pido que te sientes a mi lado, o si puedes tal vez me abraces hasta que el reloj que te quita la vida se acabe. A pesar de que el árbol de mi casa ya no existe, yo siempre tendré una sonrisa, tal vez estrepitosa, o silenciosa, guardada detrás de tu oreja, debajo de algún conejo, o en el maso de cartas de tu abuela.
quisiera que estuvieras aquí y me abrigaras las manos.

3 comentarios:

palabrasdeplástico dijo...

deja de escribir este tipo de cosas
son la perdición..
de mi cabeza.


:)

secreta presencia dijo...

tu abrazos son capaces de sanar hasta la mas fea de las enfermedades...
chocolates y transformers:)
te quiero

Poseida dijo...

Es hereditario.... nos apasionamos plasmados nuestros pensamientos... hermosa escritura mi niña ... necesito tu ayuda enviame un correo por favor donde me digas que día te conectarás al msn