jueves, 20 de agosto de 2015

Poda mal parida del vómito tijera que lo cortó y lo manchó todo. 
Ahora está todo tirado, ya no se puede volver atrás, los registros quedan, se pasean, cambian a veces un poco, pero permanecen. 
Es la piel manchada por el sol, el desgaste, el engrosamiento de la barrera, el límite, la irrigación de la sangre. 
Camino y respiro profundo, intento soltar los músculos del rostro.. me falta el aire y vuelvo otra vez con la respiración. Estoy bien pero estoy mal.
La muerte ha estado cerca y yo le he olido la cola, 
ha querido que yo le abrace
le contenga 
y le diga
que aquí nada pasa...
aquí donde la nada y el todo se niegan
se anulan..
Yo he dicho mi sangre
he dicho mi piel,
he dicho mi imaginación eterna y
se me acaba el lenguaje
y ya no puedo decir nada más.





miércoles, 5 de agosto de 2015


La materia se desintegra lentamente
yo puedo contemplarlo,
y así su repetición,
una y otra vez.
Es todo cayendo
en un agujero
sin principio ni fin,
sólo como un todo.
El puente, los lenguajes,
se des-aprenden,
y viene lo oculto,
y otra vez, y otra vez.
Ojo perdido pa' adentro
ojo inquisidor.
Ay de ti llamita que lo
transformas todo. Sigues viva,
aunque a veces
ni sé por qué.


viernes, 31 de julio de 2015




Viejos sonidos desarticulados
–vibrantes pero en otro modo–,
hoy recorren y se apoderan de todo...
de una forma diferente,
como monstruo sonoro cíclico
mutante
mudando la piel.

No lo había visto hasta ahora,
pero he vuelto a casa,
y esta casa es distinta esta vez también,
pero es la misma.


sábado, 30 de mayo de 2015

El último viaje a la nada



Lentamente voy entrando en un portal negro,
la densidad en el aire es constante, el revoloteo del pensamiento alado
me desquicia cada vez más, la vos detrás de mi cabeza, tu burla.

Intento correr, arrancar de lo inminente
dar vueltas en círculos, muchas veces,
Caer como ejercicio mántrico
Para hacer brotar el dolor.

Las piernas se me van manchando,
la crisis es generalizada,
el cuerpo en tensión dividido por los opuestos,
el pánico a borbotones y
la muerte pegajosa envolviendo el lugar
me hacen recordar este sabor en la boca que
antecede al vómito cuando evoco
la idiotez del ser humano,
nuestra
idiotez.

La ilusión ritual de la
realidad
los velos caídos y la represión
al salvajismo,
a la conexión primitiva inherente
me conducen al desborde,
la violencia y la desconexión.

Trágica crónica del desastre
Al posterior devenir 
de este duro viaje
a la visión sin filtro del ordenamiento
del caos.

Sangre pintura ritual 
viento caos.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Carta de amor

Lila: 

Casualmente ocupaba mucho este cuaderno hace cuatro años, cuando te conocí y me pareces muy distinta a la de entonces. Tal vez porque nos conocimos de manera idealista o porque, en realidad, cuatro años son suficiente para que una niña deje de ser una niña.
Esta es la primera vez que lees mi letra desde que nos conocemos, algo nada de extraño en las relaciones que establecen las personas en el siglo veintiuno. Estas cosas me deprimen profundamente y contigo mucho más.
Muchas veces quiero que nuestra comunicación pueda separar la frialdad de una pantalla y este es mi mejor intento. 
Yo quisiera sentir que realmente me extrañas, pero no puedo, tal vez ni siquiera tu puedas sentir que me extrañas, después de todo ¿Cómo se puede extrañar a alguien con quien se tiene poco o nada?
Yo sé que tu debes sentir, lo sé por las canciones que te gustan, las fotos que te gustan, por cómo hablas de las cosas que te gustan, pero en estos tiempos carentes de emociones, el abrazo que no me has dado me bastaría.
No quería quedarme con estas cosas calladas, espero que lo entiendas.
Muchas veces he imaginado momentos que podríamos compartir juntos: un paseo al campo cuando el sol aún esta tibio, ver una película a oscuras en un cine antiguo, pero creo que no imaginamos las mismas cosas.
Yo sólo quería que dibujáramos un paisaje en el que nadie más pudiera pasearse. Así como tú o yo dibujamos otros paisajes con las personas que queremos.

Estas palabras son más que una pataleta de un niño que sintió mas cosas de las que debía sentir después de una noche de baile. La confusión, la oscuridad y el silencio hicieron caer en mí esta atmósfera tan pesada.

Que las palabras y las sensaciones sean siempre el camino entre nosotros.

Yo siempre estaré aquí,
Paz.


A.