sábado, 22 de octubre de 2016

Río



Era el momento anterior a que se largara a llover,
soplaba el viento, los árboles se mecían, a veces violentamente.
Estaba tibio.

Algo me dijo a mi misma,
misma NO,
revolviéndose así todos mis interiores.
Me derretí como una babosa ante una línea de
"No traspasar" hecha de sal. 

Afuera se desataba la tormenta
y para mi no era demasiado tarde,
dulces bálsamos abrazaban mi ser.
El consuelo de la diligencia parecía
semi-real.

Lentamente me acomodé, 
enrollada en mi misma como una serpiente,
y así me entregaron las sombras,
a seguir el río.
"No quieras aferrarte de las algas, troncos o plantas submarinas,
no quieras",
dijeron.



lunes, 3 de octubre de 2016

Portal


Se me cae el rostro, me pesa, se abre,
se contrae,  se hincha,
hace muecas que tensan algunas zonas
creando lugares donde revientan olas,
aguas reales
y saladas.

No sabría decir qué, ni cuándo, ni cómo
pero de un momento a otro me afectó profundamente
la gravedad en este espacio, y no pude hacer mas que
apagar la cabeza, mientras seguía corriendo
–a duras penas, sí–
pero corriendo.

Tantos momentos fracturados por el olvido,
escondidos entre los escombros
de este mapa que yo sigo a tientas,
desmemorias de estados salvajes,
quemantes, oleosos
estados pegajosos
estados sombríos
estados borrosos.

Esta oscuridad que tengo, yo soy
sí, no puedo ir muy lejos
no puedo pensar en ir más afuera del
límite borroso junto a lo mas lejano
allá bien allá.
Está conmigo, es conmigo
yo soy,
aún mientras duermo
siempre está conmigo.

Vagos momentos donde nada vale
mas que este castigo
¿Cómo hacer? Los dientes me muerden
por dentro, por fuera,
estoy toda mordisqueada,
ya me faltan muchos pedazos.

Dichosa erosión ven,
consume este mini ecosistema
que tengo aquí, clavado en la cabeza,
trágatelo todo y
cubre mis manchas con más manchas
y engrosemos así esta piel lila de cocodrilo,
ayúdame a devolver todo lo que salió
de ese agujero negro.
Ya se dirá, ¡Oh tiempo!
Sí, ya se dirá.




Foto por Claudia Errores





domingo, 25 de septiembre de 2016

Engullida




Viscosidad,
mientras más me muevo, más me hundo,
andar liviana es la cuestión,
y a veces también el problema.

Cíclicas batallas nunca dichas
aquí voy otra vez a la nada,
con la piel estacionaria de lagarto
y mi espada de plástico.

Llevo una corona de huesos,
y una espina de rosa pegada con saliva en la frente.
Abrazo mi caballo y me quedo mas quieta,
nos hundimos lentamente 
mientras nos acercamos al centro de esta sensibilidad
tan extraña.

Desapareceremos y no importa
¿Desde dónde es –específicamente– que me levanto, miro y vuelvo otra vez al mismo espectáculo pobre, que con cada vuelta consigue llevarse siempre un pedazo de mi? 


martes, 13 de septiembre de 2016

0




La cotidianidad está llena de violencia...
Solapada, como muestra del paso del tiempo
hecho raíz en el paisaje natural.
Diariamente sumergida en un tránsito
de estados y experiencias cambiantes 
sobre la sensación del estado de las cosas.
No existe la verdad en este magma denso
que nos atrapa, que lentamente, día a día,
nos quema, nos asfixia. 

No quieren aceptar la muerte, 
entonces,
se llenan de destrucción estéril,
intentando apagar todo lo que tocan,
personas piedras, 
piedras tiradas al río,
piedras rompiendo vidrios,
edificando la ciudad maldita,
llena de lugares negados,
estructura esqueleto en ruina.

Lenguas de fuego
besando culos al aire,
abiertos a la lujuria anónima de una ciudad caliente,
que camina a zancadas frenéticas,
prescindiendo del humanismo
buscando salvajemente el aullido crepitante
envuelto en tiernas nubes negras.

Ciudad violenta de pasadizos secretos,
cuelgan estalactitas filosas sobre nosotros,
todas las sonrisas esconden el hambre,
a los muertos todavía se los lleva el río,
quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro.

sábado, 25 de junio de 2016

Otra vez



A veces cuando estoy quieta
puedo escuchar 
cómo se mueven las sombras,
inspeccionando cada grieta
cada rincón...
Son rápidas,
son como flechas lanzadas
desde un arco de fuego,
buscando contemplar la eternidad en las heridas,
su apertura, la vulnerabilidad.

Trayendo la noche al día
recomencé la tarea de escuchar
las sombras, dejarlas sonar, ser ruido
en la eterna dicotomía de los opuestos,
su lejanía y sus trayectorias..
Y en el recuento de sus rastros
distinguí las muchas señales presentes,
como grandes distractores, –otra vez– en forma de
espejismos sensuales, carentes de substancia propia.

Estaba yo en el aniversario de mi desborde,
como la crecida anual del río que 
se sale y lo inunda todo. Otra vez, sí, como un 
círculo, rodeando el vacío. 
Otra vez expuesta desde la carencia, la falta, lo ofrecido.
Muchas batallas perdidas, ya se ha extraviado
la conciencia, los himnos y los reconocimientos,
ya no se saborea el acierto. 

Y de pronto basta, como quien quiere decir 
realmente, basta.
Tijera en mano, es necesario cortar
las raíces que prolongan la vida
de aquellos brotes en mi contra.
Rituales de cambio, los sueños me hablan de la muerte
¿Desde dónde me observo?
Invocados y cargados, 
 todos los ojos muy abiertos.

La muerte cerca, el ciclo termina
y
comienza otra vez.