domingo, 15 de julio de 2007

nosé


Tus ojos puestos en mis ojos, me clavas la pupíla pero no duele. Te quiebras un segundo y luego ríes, y yo también, con los gestos te digo que te quiero. Te quiero y te espero todo el tiempo, anónimamente en el lugar en que esté. Entre el laberinto eterno de edificios santiaguinos nos perdemos, y corremos, fumamos un cigarro. Acaricias mi gloria, y yo intento llegar a tí, subiendo un poco más en la cama, hasta rozar tus labios, hasta sentirte cerca. Es innegable. En tu inexactitud matemática eres exacto para mí, preciso en el momento. Y no tengo tristeza de no haberte conocido antes, porque el antes ya se fué, y yo todavía estoy aquí. Aquí, por siempre en la eternidad del tiempo que se nos dió. Y como un juego de palabras encadenadas terminas algo que continúo yo, y luego tú, y luego yo. Ya no hay canciones tristes, ni violentas, hoy sólo hay paz en las mejillas, en las manos, en los ojos. Y yo te gozo cada segundo, aún en los silencios, y tú me miras, y por nada te sorprendes. Te ríes y me contagias, y hacemos muecas, jugamos un rato a ser lo que odiamos. Nos detenemos un minuto, uno sólo en esta dimensión, y traspasamos otras, y en susurros entiendo que tú también me quieres, y yo igual, yo sé que lo sabes.


"es larga la carretera cuando uno mira atrás.."

2 comentarios:

palabrasdeplástico dijo...

permisito dijo monchito
me pregunto porqué nadie escribe, habiendo tanto espacio que llenar.
será que son tan lindos que dejas a todos pensando, entonces las ideas para escribir se evuelven en ideas locas ?

La Nada dijo...

y es que el caos no pierde su toque en la escritura, tal ves se renueva de vez en vez para sorpenderme-nos.
siento ese sabor dulce, me imaginé comiendo algodón de azúcar y leyéndote.

me haré un librito de tus cosas, y las leeré de vez en vez, cuando dentendo mi vida para leer :D