sábado, 13 de octubre de 2007

A mi madre:

Estas en mí desde el día en que nací,
Quejándote por un parto doloroso y mal cicatrizado,
Mientras yo tragaba un poco de tu veneno
Escondida entre los cristales.
Vivir a tu lado me corta
Y de la impotencia lloro,
De pensar lo que no eres
De vivir con esa idea,
Tal vez perfeccionista, evocada en tí.

Tú naciste muerta, pero los doctores nunca dijeron nada
Y te criaron con la esperanza de que algún día
Florecieras.
Pero de tí hoy no nace más que gusanos
Que se comen tu carne y se debaten entre ellos
Por el más fuerte, por el más hambriento.

Me miras y te grito,
Lloras
Pero ya dejé de creer
En tus sollozos sin verguenza.
Intento soplarte
Pero no terminas de apagarte nunca
Y siempre vuelves, y yo vuelvo también,
En un movimiento circular autodestructivo.

Madre, estas aquí y no te tengo,
Me hablas y repites frases y no te creo
Y a veces siento que no te quiero
Y que te tengo miedo
Porque hay una tú igual dentro de mí.

Madre, perdóname y no me odies tanto,
NECESITO A LA MUJER DENTRO DE TÍ.

1 comentario:

La Nada dijo...

me pareció tanto escusharte! decir todo eso
y la imaginaba a ella, en su belleza y en su pena y en su rabia

OHOHOH

te leo, pero no es como si te leyera, es como si me hablaras

por eso te adoro (L)