jueves, 30 de agosto de 2007

Volví


Busqué las razones por todos lados, saqué pieles, abrí bocas, levanté pies, abrí el cielo y el suelo, y al final las encontré. Por un instante sentí que me había perdido en el fondo de mi mar, que había corrido tan lejos como para regresar y florecer otra vez. Pero volví.
*Nota: Si lees, podrías comentar y críticar en buena.

martes, 28 de agosto de 2007

Soda Stereo+Entre Caníbales

Una eternidad espere este instante
y no lo dejare deslizar en recuerdos quietos
ni en balas rasantes que matan...

Ah... come de mi, come de mi carne
Ah... entre caníbales
Ah... tomate el tiempo en desmenuzarme
Ah... entre caníbales

Entre caníbales el dolor es veneno,
nena y no lo sentirás hasta el fin.
Mientras te muevas lento y jadees el nombre que mata...

Ah... come de mi, come de mi carne
Ah... entre caníbales
Ah... tomate el tiempo en desmenuzarme
Ah... entre caníbales

Una eternidadespere este instante

Ella y Él o Él y Ella.


Ella quiso irse, él la detuvo con sus palabras que poco decían, se daba vueltas y vueltas. Ella subió al vagón, él igual, "se baja en la próxima estación", pensó ella. Él siguió de largo, como intentando remendar esfuerzos pasados de ella. No hablaron, sólo balbucearon. El tramo se hizo eterno. Él se sentía extraño, tenía ganas de llorar. En ese momento ella estaba con todos, menos con él. Por un momento se sintió mala, luego no. Ella no era ella, estaba en cualquier lado menos ahí, su cuerpo, como tantas otras veces, estaba vacío. Él tenía impulsos contenidos, le tiritaban las manos, y como muchas otras veces, los siguió conteniendo. Ella pensó que el explotaría, que de pronto él estaría regado a su lado, con los ojos disolviéndose por el piso. Pero no pasó, sorprendentemente no pasó. Ella se bajó, él la siguió, el momento era incómodo, él ya no sabía que decir. Y se abrazaron, o mejor dicho, él la abrazó. Él la beso en los labios, ella sonrió. El tiempo, distinto a otros momentos, sí contó los segundos. Y se fueron, con los ojos perdidos, con el estómago lleno de mariposas dormidas, y el cuerpo anestesiado, sin nada, o con mucho entre las manos.

-

¿Por qué hay que sufrir tanto? ¿Por qué hay que torturarse sin ninguna culpa? No tengo nada que pagar, y aquí estoy, medio vacía, medio llena. Y no hay que ser adivina, te torturas porque le tomaste el gustito al dolor, un poco de acá, un poco de allá, y nada te satisface, porque nunca eliges algo, te la pasas probando, dando y quitando, para que se acostumbren a tí, pero sólo un poco, sin compromisos. La canción, por el momento suena sólo en tus oídos, hoy todo es para tí. Quisiera que tuvieras presente, que si hay que correr, es mejor correr juntos. No sé si tu quieres compañía, tal vez no estas preparado para contarme tu secreto. Tal vez no tienes un secreto.

lunes, 27 de agosto de 2007

Drama Queen


Me gusta sufrir, te lo dije desde el comienzo. A medida que pasa el tiempo, siempre se necesita ser más formal. Y la espalda, la espalda se rompe, con esos pesos invisibles. Y de qué sirve escribir con buena ortografía si no tengo nada que decir, si las palabras sólo son eso, agrupaciones de letras sin sentido, que ocupan espacio, y cansan las manos. Me da una impotencia verte, y sentir que no puedo, que tu maldita espera nos detiene. Y ni que la vida fuera tan larga, si ni siquiera quiero vivir tanto. Me doi vueltas en la silla giratoria, y me mareo, vomito. Y lo repito, una y otra vez, hasta sacar todo lo que tengo dentro. No puedes venir y descartarme así como así. Y me dan ganas de que hoy todo sea en blanco y negro, y que las sombras marquen tu rostro lleno de dramatismo, y te quedes así por siempre plasmado, aunque sea un rato. A tí, que te gusta hablar con monosílabas, contesta rápido entonces, y díme que es lo que quieres de la vida, y en qué minuto aparesco yo, tras el telón.