miércoles, 8 de agosto de 2007

Árbol Invertido


Me llamas, te recuerdo. Quisiera correr, correr rápido, acostarme sobre el asfalto y formas estrellas imaginarias con mi cuerpo, para que las recortes y te las guardes en el bolsillo. Queda tan poco tiempo, algo se acaba, se consume, y no sé que es. El disco gira, una voz agonizante me deja lánguida, y de pronto se corta, siento que quería decirme algo. La cama baleada se desangra, de familias y abuelos muertos, de pianos de dientes, de techos agujereados. Y es que un día fuimos niños, un día bien lejano en el pasado, y lo olvidamos. Y las razones pesan entre animales sangrientos, que preguntan por precios y marcas baratas, que huelen siempre a humo de cigarro y se llaman de vez en cuando. No necesito que me repitan las cosas, pero ella cree que soy tonta. A tí no te pido que me busques la alegría que perdí hace unos años entre llantos desde la alfombra de la habitación, entre gritos de bestias en celo, desde las manos del energúmeno sexualmente frustrado. Sólo te pido que te sientes a mi lado, o si puedes tal vez me abraces hasta que el reloj que te quita la vida se acabe. A pesar de que el árbol de mi casa ya no existe, yo siempre tendré una sonrisa, tal vez estrepitosa, o silenciosa, guardada detrás de tu oreja, debajo de algún conejo, o en el maso de cartas de tu abuela.
quisiera que estuvieras aquí y me abrigaras las manos.

¿Cómo dice el fin de la Dunciada?

"Ya ni el fuego público ni el privado se miran brillar.
Ya ni humana luz ni resplandores divinos.
¡Mirad! Tu negro imperio, ¡oh Caos!, es restaurado.
Muere toda luz ante tu verbo aniquilador.
Tu mano, grande, Anarca, deja caer la cortina.
¡Todo lo envuelve la noche universal!

martes, 7 de agosto de 2007

Circulo Vicioso


Todos los jodidos fines de semana es lo mismo. En tu casa te maquillas, pálida la cara, los ojos de algún color notorio, y la boca bien roja, o bien negra, dependiendo de la fiesta. Te juntas con tus amigos chillones que se creen los dueños del mundo, vestidos de plumas rosa y vestidos brillantes, total no importa, la alegría viene pronto. Entras en la pista de baile, y suena a todo ritmo "I love to hate you" de Erasure. Todos se mueven de un lado a otro, todos brillan esta noche, todo mundo se besa con quien se le da la gana, no importa si eres chica o chico, no importa. Te subes al cubo, una canción mas sexy suena para tí, algo de Madonna o tal vez Depeche Mode. Estas tan drogada que ni lo sientes, "Oh mi God, I am so weird". Te quitas un poco de ropa, hace calor, muestras lo que crees mejor de tí. La piel brilla. De vez en cuando te tomas alguna bebida mágica, examinando a tu alrededor, corriges el maquillaje corrido. Recuerdas un programa que tu mamá ve, de la televisión española, un programa asqueroso de concursos, la gente grita, la ruleta de vueltas. Por un momento te sientes patética, pero se pasa luego. Fumas un cigarro, descansas en la escalera. Un tipo se te acerca, te dice: "Oye, no soy Jesucristo, pero soy buena onda" y bailas un rato, te aburres, lo dejas. Vas al baño, un chico-chica te mira (no distingues bien), lo miras, se acercan, se apretan contra la pared y se besan, largo y caliente, las lenguas se contraen angustiadas, y no importa quién es, de dónde viene, qué es lo que quiere, estan cada uno demasiado solos como para creer que el otro podría ser de buena compañía, incluso tal vez, podrían hablar.
Suena la última canción, suena María de Blondie, se hace un poco corta, no quieres irte, en realidad no tienes donde ir. Se apaga la música, se prenden las luces, agachas la cabeza, desesperada buscas las gafas en tu bolso de charol, y te las pones, no quieres que vean cual es tu verdad a las 5 de la mañana, sería demasiado. Te tocas la entrepierna y notas que algo pasó, pero ya ni siquiera lo recuerdas, y no importa demasiado, porque el otro fin de semana volverás a pesar de todo, y se repetirá lo mismo, a menos que la temática de la fiesta sea distinta.

Fué un accidente, no lo hizo apropósito


La mujer en la pared esta muerta, tú también estas muerta, no eres hija de nadie, ya ninguno puede entrar. Me muero de sobredosis de vitaminas, bajo una iluminación de supermercado con olor a "espíritu juvenil" de algún desodorante ambiental. Resbalo con el jabón, me corto un dedo, me quemo las pestañas, se me quiebra un pie, se me sale la rodilla, me disparan al pecho, me quitan la piel, pero ya nada duele como antes, ya nada es relativamente igual, todo es tan real. Un poco de calor oscila arriba, sobre mi vida, pornto caerá, si es que cae. Mi noche es tuya. Un nombre, sólo un nombre resuena incansable en la línea del tiempo.

miércoles, 1 de agosto de 2007

(no vuelvas sin razón)


Mi útero se parte en dos, estoy sin medidas para crear,un stop gigante me hace daño sólo un poco, lo demás no lo percibo. Una marea suena en mis oídos, llevo piedras. Abrir los ojos después de un sueño, no significa que uno deje de soñar. Yo todavía sueño, en serio. Un llanto cruel y débil resplandece en mi cabeza, después de tanto, y nosé que hacer, no sé que hacer. La musiquita baila en mi cabeza, los perros te besan las manos, la luz escacea, las ganas se pierden. No quiero dejar de ser hija del universo. No quiero dejarte. Una historia se interrumpe, se apaga y se prende el escenario, es confuso. Tengo tanto que entregar, pero a nadie parece importarle, me siento vulgar. Siento que me desperdicio. Ya nadie me reconoce. Dejaste parte de tus plumas en el asiento a la deriva, despreciaste las flores que crecían junto a tus pies.

"no vuelvas sin razón"