
Me despierto con la nostalgia que te entregan las habitaciones con cortinas oscuras y el sol fuerte traspasándolas, como en un pequeño amor de atardecer. Algo en mí ya no está, como si de un día para otro me faltara un dedo, y así me siento rota. Creo que no puedo darte más de lo que ya te doy, que reconosco, sí, es poco. Estoy atrapada entre los límites de mi pasado y mi presente que ya es pasado, soy una dama antigua que se pierde en la dualidad de las palabras, que necesita reconciliarse con algunos conceptos. Hoy el peso de tus ojos lastimosos cae sobre mi cabeza y no lo soporto, me aplasta. Tal vez somos de distintos lugares y no entendemos, simplemente no entedemos. Entonces ya lo único que hago es llegar y dormir, nada más, y así me siento acabada. Tú no te imaginas lo que es botar tu piel de tus manos, y dejar que fluya con el agua de la ducha.No, no te imaginas. Siento la piel caliente de tanto dolor, siento a mi sistema luchando contra un virus invisible y silencioso que me deja sin nada, absolutamente nada. Creo que no tengo lo que necesitas, eso que creíste encontrar pero que yo no veo por ningún lado. Tal vez es necesario que hoy llueva para que lo entiendas. No puedo abrir de nuevo las puertas de mi cielo cuando tú te empeñas en querer ir al infierno. Y como en la banda sonora de una película, aquí viene nuestra última canción.